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martes, 26 de abril de 2011

resumen

INFANCIA, CIUDADANIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
(JOSE MIGUAL MARINAS, UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID)

Los medios de comunicación obedecen a una lógica dificultando la construcción de la identidad del niño como consumidor o ciudadano.
Precisar la noción y el modelo de polis que circula en la infancia actual, implica aclarar que entienden por el mundo del consumo y apuntar la relación especifica que establecen ellos con el papel como consumidor o ciudadano. Claro está que dicha noción no es  tomada autónomamente ya que esto es lo que prácticamente le impone la lógica de consumo a través de los medios.
Afín de contribuir con la sociedad de consumo, la infancia dura desde el nacimiento e incluso desde el vientre, ya que abundan los anuncios publicitarios en los que el consumidor aparece en una ecografía. Con ello logran manejar al sujeto desde muy pequeño con el fin de que resulte contribuyente a este estado regido por las corporaciones.
Una de las preguntas que nos suscita esta sociedad  es ¿Cuándo se empieza a ser niño?, ¿Cuándo se deja de ser niño? Entonces se supone que el establecimiento de los umbrales de la infancia han venido interviniendo los modos mismos de producción y la manera de representarlos en el discurso público. 
Niños y niñas aparecen cada vez con mayor intensidad adoptando la imagen de adultos consumidores de lo nuevo, lo sofisticado y en si del futuro. Esto resulta una forma política de ciudadanía que ofrece el consumo. Además que este sistema hace que el sujeto se homogenice y se preocupe por cumplir con los estereotipos que nos venden debemos llegara a ser.
Entonces los niño (as), no inventan su lugar originario sino que en esta sociedad regida por la producción y el consumo, el discurso político publico es el que se los impone. Por ello la infancia se puede caracterizar como adherida a alas categorías de la ética universalista; base de la cultura política democrática.  
Es tan fuerte la vigencia de las pautas de moda que al menos una de ellas, la de destacarse individualmente parece haber tomado posesión del imaginario infantil. Por ello los niños pretenden continuamente destacarse por algún rasgo que les haga sentirse únicos. Entonces tener lo ultimo antes que nadie del entorno es el ideal de consumo que permea en todos los grupos de la infancia como verdadero valor disciplínate.  Con ello viene una gran pregunta, si no hay límites y no hay desarrollo propio ya que la cultura del consumo ofrece de todo y siempre algo nuevo  y mejor ¿Cómo adquirir lo último si la tecnología está en constante devenir?
Esto trae con sigo un rito al cuerpo y al estar siempre bien a la vanguardia de los que la sociedad nos vende. Que al final no los lleva a ninguna parte ya que nunca lo van a lograr esto resulta una utopía. 





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